Un área de los claims por variación que produce más disputas que ninguna  otra es aquella de los costos consecuenciales. Tales claims están normalmente asociados y combinados con otras disposiciones del contrato, pero esencialmente el claim surge porque se ordenó una variación que tuvo un efecto consecuencial sobre alguna otra parte de los trabajos o sobe el tiempo necesario para realizar los trabajos.
Por ejemplo, han habido muchos casos donde el propietario ha ordenado una variación que tiene el efecto de retrasar la terminación total de los trabajos en, digamos, dos semanas. Debido a las disposiciones del contrato relacionadas con las extensiones de tiempo, el contratista obtiene el derecho a una extensión de tiempo de dos semanas como resultado de las variaciones. Si el contrato es mudo en relación a los costos del retraso, entonces, siempre que el valor de los trabajos realizados sea aproximadamente equivalente al valor de los trabajos  que el contratista ejecutaría en dos semanas, no habrá dificultad alguna, pero en los casos donde el valor de la variación es menor, entonces el contratista incurre en costos del retraso que no son compensados como resultado de la valorización directa de las variaciones.
Este efecto consecuencial puede continuar luego en circunstancias donde, como resultado del contratista permaneciendo más tiempo en terreno (lo que está directamente asociado con las variaciones), este incurre en retrasos adicionales durante el período de la extensión en terreno debido a que por ejemplo, los trabajos fueron substancialmente afectados por condiciones climáticas adversas que son, bajo los términos del contrato, un riesgo para el contratista.
En estas circunstancias puede argumentarse que el valor correcto de la variación no es sólo el valor de sus costos directos, sino que además aquel de todos los costos consecuenciales que fluyen de la necesidad de ejecutar la variación.
La dificultad en establecer el derecho del contratista a los costos consecuenciales es un producto de la sincronización. Si al contratista se le ordena llevar a cabo la variación y puede anticipar las consecuencias, y comunica al propietario los costos totales, entonces este último tiene la capacidad de decidir, de hecho, si desea efectivamente realizar la variación. No obstante, si la variación se ordena y el contratista presenta un precio basado sólo en el costo directo de ejecutar dicha variación, entonces será difícil para el argumentar posteriormente que tendrá derecho a presentar, en una fecha futura, un claim consecuencial adicional a menos que el momento de presentar el claim por variación mismo, expresamente comunique el propietario que pueden haber costos consecuenciales.

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